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De regreso a la ideología

Volver a casa después de un viaje de trabajo siempre tiene un encanto particular. Es regresar al acento familiar, a la calle conocida, a la cama propia.
Sin embargo, en el caso de los que regresamos a Venezuela, también hay un reencuentro con la fuerte ideología de adoración al presidente Hugo Chávez.
Esta semana estuve cubriendo la famosa Cumbre de las Américas 2012 en Cartagena y sólo con llegar a los aeropuertos de Colombia, uno recibe la cálida invitación turística a “correr el riesgo de quererse quedar”: imágenes de playas, de baile, de café, de mujeres en vestidos típicos; en fin, la esperada promoción de cualquier país que juega de anfitrión.

En Caracas es distinto. El aeropuerto de Maiquetía recibe al turista con una foto del comandante Chávez rodeado de niños sonrientes. Exhibe la palabra “revolución” por todas partes y asegura con 3 muñequitos agarrados de la mano que ahora Venezuela sí es de todos. Me pregunto si los que vienen a bañarse en Morrocoy o a conocer el Salto Ángel, dudarán de haber llegado al país correcto.

Pero quizás la cúspide de esa idelogía aeroportuaria se alcanzó esta semana con la exposición “Testigos de la Historia” donde se hace plena alusión a los sucesos de Abril de 2002. Por supuesto, desde la perspectiva netamente chavista.
Allí se muestra un montaje de cubos de fotografías en donde el 11 y 12 de abril se identifican con palabras como miedo, censura, incredulidad, rabia. Mientras que los cubos del 13 de abril – día del regreso del presidente Chávez al poder – llevan las las etiquetas de “patria, “revolución” y “futuro”.
Quizás no miré con detenimiento pero a Lucas Rincón no lo vi en ninguna foto.

Un muchacho joven me ve tomando fotos de esta exposición y me pide, por favor, que no me olvide de registrar a los “polícías que mataron a nuestra gente”. Obviamente, este chico no recuerda a los llamados “pistoleros de Puente Llaguno” quienes sí dispararon contra el pueblo que venía en una marcha pacífica.
El mismo chico confiesa, minutos después, que él tenía sólo 15 años cuando todo eso sucedió y que realmente no recuerda bien los hechos. “Pero para eso se hacen estas cosas” me dice, señalando el cubo del 13 de abril.
Definitivamente, se cumple aquella vieja premisa de que la historia siempre la cuenta el ganador.

Yo, cansada de un largo viaje que me hace arrastrar maletas a la una de la mañana, no discuto ni trato de reconstruir el mes de abril de 2002 desde la óptica no chavista. Pero me queda energía para reconocer que la estrategia comunicacional del gobierno y la fuerza de la ideología roja nos está arropando por todos lados.
Sigo caminando hacia el taxi que me espera, con un anhelo sencillo: que una imagen de Los Roques me dé la bienvenida en el aeropuerto muy pronto…

Dabbashi: “La gente quería a Gaddafi muerto”

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Dabbashi está lejos de lamentar la muerte de su antiguo jefe. Al contrario,  se complace en anunciar que se trata del fin de un dictador y de una era de sufrimiento para su pueblo. “Es el nacimiento de una nueva Libia” dice con orgullo. Sin embargo, las circunstancias de la muerte de Gaddafi siguen siendo turbias y Dabbashi, intentando aclarar, oscurece.

Ya nos conocemos. Esta es la segunda entrevista quenos concede Ibrahim Dabbashi, embajador del Consejo Nacional de Transición de Libia ante la ONU . Pero esta vez, el momento es absolutamente distinto; acabamos de vivir uno de los sucesos de mayor repercusión política mundial de los últimos años: la muerte de Muanmar Al Gaddafi.

Nos conectamos con Dabbashi en Nueva York y – descifrando su inglés plagado de acento árabe – comenzamos una conversación que mezcla relaciones internacionales, criminalística, petróleo y, como aderezo venezolano,  las declaraciones del presidente Chávez.

A nivel internacional, muchos han criticado la forma en que Gaddafi murió. De hecho, hace dos meses, usted mismo me comentó que el pueblo libio esperaba juzgarlo. ¿Qué pasó?

Ciertamente, estábamos esperando un juicio a Gaddafi, especialmente para conocer ciertos episodios de la historia libia y obtener información de muchos de los crímenes que cometió. Pero desafortunadamente, cuando los guerreros de la libertad arrestaron a Gaddafi, él estaba ya sangrando en la cabeza y el abdomen, como resultado de heridas graves. Creo que murió más tarde cuando lo transportaban hacia el hospital.

¿EL Consejo Nacional de Transición de Libia (CNT) tuvo alguna responsabilidad directa en la muerte de Gaddafi?

Bueno, él murió como resultado de los enfrentamientos, de manera que no hay ninguna responsabilidad allí.  Nosotros estábamos peleando para liberar a Libia de Gaddafi, así que era un blanco legítimo.  Pero si usted me está preguntando si fue ultimado después de su arresto o no, eso es otra cosa. Nuestras investigaciones primarias han dado como resultado que murió por las heridas causadas por los combates armados antes de ser capturado.

Pero, señor Dabbashi, el reporte médico oficial determinó que Gaddafi resultó muerto de un tiro en la cabeza. ¿Quién hizo ese disparo? ¿El CNT? ¿Un rebelde común? ¿La OTAN?

Creo que lo hemos visto bastante claro en todos los videos que están corriendo por Internet. Cuando Gaddafi fue arrestado ya estaba sangrando de una herida en la cabeza. Creo que fue alcanzado por una bala durante los combates entre sus seguidores y los guerreros de la libertad.  Él ya estaba mortalmente herido cuando fue capturado pero aún estaba vivo. Murió más tarde.

¿Qué responde usted a quienes piensan que el CNT asesinó a Gaddafi?

Les diría que vean los videos. Él ya estaba herido cuando fue capturado. No es política del CNT matar a un prisionero, bien sea Gaddafi o uno de sus seguidores. La política oficial del CNT es tratar bien a los capturados de acuerdo a la ley islámica. De hecho, nosotros esperábamos que Gaddafi viviera para ser juzgado porque necesitábamos recolectar mucha más información sobre todos sus crímenes.

Naciones Unidas pidió desarrollar una investigación internacional sobre la muerte de Gaddafi, pero el CNT ya respondió diciendo que no se permitirá ningún tipo de pesquisa extranjera. ¿Por qué no?

No se ha presentado ninguna petición por parte de la ONU ante el CNT para investigar la muerte de Gaddafi. Pero de todos modos, ¿por qué tendríamos que permitir una investigación internacional? Gaddafi estaba luchando contra el pueblo libio y murió en combate.

Bueno, Naciones Unidas quizás esté considerando que los derechos humanos de Gaddafi fueron violados…

Estamos seguros de que no hubo violación de derechos humanos en lo que respecta a Gaddafi.

Luego de ver ese episodio tan violento en el que Gaddafi fue golpeado y sodomizado – y luego expuesto su cadáver en un congelador – muchos se preguntan si Libia está lista para una democracia. ¿Qué dice usted?

Si usted entendiera cuánto odiaba la gente a Gaddafi, cuánto rencor había acumulado en la gente sencilla de Libia, comprendería que cualquiera lo quería muerto.
Cuando pensamos en cuál habría sido la mejor opción para el pueblo libio – tener a Gaddafi vivo o muerto –  yo respondería que era mejor mantenerlo vivo. Pero déjeme decirle algo: el 99% de la gente común en Libia lo quería muerto.
Pero luego de todo el sufrimiento que el pueblo libio vivió bajo las reglas de Gaddafi, estamos listos para una democracia. No vamos a permitir otra dictadura en el país. Por supuesto que tomará tiempo hacer los preparativos necesarios, especialmente para las elecciones, pero puedo asegurar que el pueblo libio está listo para la democracia.

Se ha especulado también que, a partir de ahora los países de la OTAN, especialmente Francia y Estados Unidos, empezarían a obtener petróleo libio con beneficios especiales.  ¿Es así?

No, para nada. Estamos manejando la venta de petróleo de acuerdo a las reglas del mercado. De hecho, de ahora en adelante habrá más transparencia y más control sobre los contratos. Incluso, hemos revisado algunos acuerdos en donde nos parece que hay corrupción.
Ciertamente, nosotros anunciamos que tomaríamos en consideración a los países que nos habían ayudado para futuros acuerdos, pero eso no quiere decir que vamos a someter nuestros recursos a otras naciones, sin que se apliquen las reglas de mercado internacional o nuestras propias leyes.

En nuestra primera entrevista, usted aseguró que el presidente Chávez entendería que estaba apoyando un régimen sangriento – el de Gaddafi – y que eventualmente cambiaría de opinión. Tuvimos oportunidad de preguntarle sobre esa frase al presidente y nos respondió que no, que no cambiaría de opinión, principalmente porque los consideraba a ustedes terroristas. ¿Qué opina usted de esa respuesta?

No me parece una opinión que corresponda a un político sensato. Me parece que es una opinión que Chávez emitió basándose en sus estrechos lazos con Gaddafi. Su presidente nunca conoció realmente a Gaddafi  ni lo que hacía en Libia. Él va a comprender los hechos en un futuro y sí, cambiará de opinión.
Nosotros no tenemos nada en contra del presidente Chávez ni del pueblo venezolano. Siempre hemos estado dispuestos a establecer buenas relaciones con todos los pueblos del mundo y podemos entendernos con cualquier gobierno que haya sido electo por su gente.  Pero cuando ese gobierno interfiere en nuestros asuntos internos, tenemos que fijar posición.

El presidente Chávez también declaró que Gaddafi había sido asesinado y que sería recordado como un mártir y un gran luchador. ¿Qué opina usted al respecto?

Yo espero que el presidente Chávez piense también en los miles de libios asesinados, mutilados y heridos por Gaddafi. Será recordado como el peor dictador de la historia de la humanidad. Lo que sí creo es que cualquiera que haya tenido una amistad con Gaddafi  seguramente tiene su misma personalidad.
Lo único que espero es que el presidente Chávez escuche a su propio pueblo y no siga los pasos de Gaddafi.

Andreína Flores
@andreina

Publicado en el semanario 6toPoder en octubre 2011

Lea también Dabbashi: “Chávez entenderá que apoya a un régimen sangriento y cambiará de opinión”

“Chávez entenderá que apoya a un régimen sangriento y cambiará de opinión”

(REBELDE) Ibrahim Dabbashi fue el primer embajador libio en decirle a Gaddafi: “Hasta aquí llegamos”.  En el mes de febrero, el antiguo representante del coronel ante la ONU decidió quitarse de encima el color verde de su jefe y unirse a los rebeldes libios,  armado sólo de diplomacia y frente a los ojos sorprendidos de sus colegas.  

Ibrahim atiende la llamada de 6to Poder en su oficina de Nueva York, la misma que ha servido por años de embajada libia ante Naciones Unidas. La única diferencia es que ahora la bandera es distinta a la que hemos conocido siempre, ahora son los colores y las ideas del Consejo Nacional de Transición – los rebeldes de Libia –  los que privan. Ante cualquier duda, Dabbashi se apura en aclarar que “nunca estuvo al servicio de Gaddafi sino del pueblo libio” y que en cuanto el coronel empezó a asesinar a su gente en las calles, decidió levantar la voz para acusarlo de genocida.

¿Por qué esta rebelión sucedió en este preciso momento?  Libia ha vivido bajo el régimen de Gaddafi durante 42 años. ¿Por qué ahora?

Bueno, sucedió ahora  – creo yo – porque la situación alcanzó un nivel crítico en el que nadie quería seguir viviendo en violencia. Y también porque el pueblo libio se sintió estimulado  por los movimientos  populares de Túnez y Egipto. Somos  gente pacífica pero vimos la oportunidad  y sentimos que podíamos hacer lo mismo que hicieron esos países:   echar de Libia al régimen  de Gaddafi .

¿Libia está lista para la democracia?

Sí, después de todos estos largos años de dictadura, de una sangrienta violación a los derechos humanos, creo que ahora el pueblo libio está lo suficientemente maduro como para establecer un estado democrático.

La intervención de la OTAN en Libia ha sido bastante criticada por considerarse que países como Francia, Estados Unidos o Italia sólo están pensando en tomar el petróleo libio. ¿El CNT tiene acuerdos con esos países para otorgarles privilegios petroleros en Libia?

Si eso fuera así, habría que decir entonces que la OTAN apoyó primero a Gaddafi porque ellos firmaron contratos con él en el pasado., no con el CNT.  En realidad es un pretexto para defender al régimen de Gaddafi.  Nosotros no tenemos ningún compromiso con países de la OTAN  o con algún otro país sobre nuestro petróleo.  Como usted sabe, nosotros exportamos crudo y lo hacemos en un mercado libre con cualquier gobierno que esté dispuesto a negociar.

Por lo tanto, no creo que el petróleo haya sido la razón.  Tampoco creo que los países de la OTAN vayan a obtener mayores beneficios en perjuicio de Libia.  Son contratos normales, pre-establecidos según el mercado mundial;  no veo la razón para decir que es por petróleo que están luchando contra las fuerzas de Gaddafi.

De hecho, ellos están protegiendo al pueblo libio. Sin la intervención de Estados Unidos y la OTAN, cientos de miles de personas, especialmente en Bengasi, habrían resultado muertas.

Muchos analistas han planteado que podría haber una guerra tribal en ausencia de Gaddafi y que eso podría quebrar la instalación de una democracia en Libia. ¿Qué opina usted de esa tesis?

Hay algunas pocas tribus en la parte este del país pero aproximadamente 2/3 de la población libia no pertenecen a ninguna tribu. Es decir, sí hay tribus, pero estas no tienen ningún peso político, de manera que no creo que haya conflictos tribales ni rupturas en la sociedad libia.

El CNT ha dicho que no está dispuesto a entregar a Gaddafi a la Corte Penal Internacional. ¿Qué harían con él  si llegaran a capturarlo?

No, no. Nosotros no hemos dicho eso. Hemos dicho que preferimos juzgarlo en Libia. Vamos a tener unas jornadas de discusión entre la CPI y el Consejo Nacional de Transición sobre el juicio a Gaddafi. Porque en realidad, la CPI está más concentrada en los crímenes que Gaddafi ha cometido desde febrero hasta ahora, pero él ha cometido muchos otros crímenes anteriormente. De manera que,  aunque  Gaddafi sea juzgado ante la Corte Penal Internacional,  tendría que volver a Libia para someterse a juicio por sus crímenes previos al 2011.

¿Se estaría considerando la pena de muerte para Gaddafi?

Le puedo asegurar que,  en Libia, la misma ley que fue adoptada por Gaddafi,  le será aplicada a él también. No sé si será sentenciado a muerte o no. Eso se lo dejamos a los jueces.

En días pasados, la ONU acordó entregar los fondos libios bloqueados por Estados Unidos y otros países, al Consejo Nacional de Transición.  ¿Cuándo se haría esa entrega y qué harían ustedes con ese dinero? Estamos hablando de 1.500 millones de dólares…

Ciertamente, en cuanto las instituciones del CNT, como el Banco Central de Libia y el Ministerio de Finanzas, comiencen a trabajar normalmente, ese dinero será entregado al gobierno libio, ya que no hay ninguna razón para retenerlo ni en Estados Unidos ni en otros países.  Tenemos muchas prioridades: establecer un sistema de seguridad: el ejército nacional, el sistema judicial, la policía. Pero también nuestra prioridad es velar por las familias de los mártires y reconstruir lo que fue devastado por el régimen de Gaddafi.

¿Hay algo positivo de la “era Gaddafi” que merezca ser conservado en el nuevo gobierno?

 

No creo que haya nada bueno en la dictadura. Prácticamente no tenemos instituciones en la mayoría de los sectores, aunque ciertamente, hay unas pocas que están funcionando de alguna manera. Podríamos, por ejemplo, conservar algo de la vieja administración en el sistema judicial, agencias de seguridad  y el sistema financiero.  Son instituciones confiables que podrían continuar trabajando.

Durante 42 años, el Libro Verde ha sido la constitución de Libia. ¿Cuál va a ser ahora la referencia legislativa para el pueblo libio?

El Libro Verde ya está en la basura. Nosotros ya adoptamos una declaración constitucional de 37 artículos y tendremos una constitución permanente en poco tiempo, tan pronto como tengamos un parlamento electo. Tendremos un texto moderno apoyado en instituciones democráticas. Tendremos elecciones legislativas en un lapso de 8 meses. Y luego, un presidente o un primer ministro, aún no lo sabemos.

Hablemos de Venezuela. Como usted sabe, el presidente Chávez ha apoyado, y sigue apoyando,  a Muanmar Al Gaddafi. ¿Qué opinión le merece ese respaldo?

Creo que cualquiera que apoye a Gaddafi  –  especialmente en estos últimos seis meses en los que Gaddafi participó en la matanza contra el pueblo libio –  está mal informado.  Chávez no conoce la verdadera naturaleza de Gaddafi ni de su régimen.   Yo no sé exactamente qué tipo de apoyo le dio el presidente Chávez al coronel Gaddafi pero espero, realmente espero,  que no haya participado en el asesinato del pueblo libio.

El presidente Chávez ha dicho que no reconoce al CNT de Libia como gobierno.  ¿Cómo esperan ustedes establecer relaciones diplomáticas con Venezuela? Si les interesa, por supuesto…

Yo creo que Chávez no va a quedarse para siempre como presidente de Venezuela. Hay otras fuerzas.  Pero si Venezuela no reconoce a Libia por el momento, hay que recalcar que el Consejo Nacional de Transición  establecerá en pocos  meses  un gobierno democrático.  Nosotros, en líneas generales,  queremos mantener buenas relaciones con Venezuela, así como con otros países del mundo. Pero si el presidente Chávez  no reconoce nuestro gobierno, seguramente habrá  pronto un nuevo gobierno en Venezuela  y tendremos buenas relaciones con él. No hay ningún problema en este sentido.

¿Y si el presidente Chávez se queda en el poder?

Creo que al final cambiará de opinión porque entenderá que estaba apoyando a un régimen sangriento. Y no creo que sea conveniente para él aferrarse a esa posición.

Publicado en el semanario @6toPoder de Venezuela.
4 Septiembre 2011
Andreina Flores
@andreina

Cilia Flores: “Esa computadora está más recargada que el maletín del Gato Félix”


Esa fue la reacción de la diputada Cilia Flores frente a la publicación del libro “Archivos FARC: Venezuela, Ecuador y el Archivo Secreto de Raúl Reyes” publicado este martes como el informe oficial del análisis de los computadores del número 2 del grupo subversivo FARC, abatido por el ejército colombiano en Ecuador en el año 2008.

Luego de 2 años de trabajo, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos –  responsable del análisis en Londres –  arrojó conclusiones importantes como que el presidente Chávez habría ofrecido a las FARC un aporte monetario de 300 millones de dólares o que existirían campos en donde grupos terroristas entrenan a las milicias venezolanas.
Aristóbulo Istúriz, vice-presidente de la Asamblea Nacional venezolana, fue mucho más escueto: “Me parece una distracción, una perdedera de tiempo porque las computadoras de Raúl Reyes son un fraude”.

Ya desde horas de la mañana, la embajada venezolana en Londres había emitido también un reclamo formal por la publicación del libro, señalando “”inexactitudes básicas en la pre-publicidad y el propio informe” y calificándolo de “sospechoso”.
Colombia prefirió guardar un prudente silencio para no destruir con los pies lo que ha construido con las manos en materia de relaciones internacionales con Venezuela y Ecuador.
¿Alguna investigación en puertas que aclare esta situación? Hasta donde sabemos, ninguna.
A menos que el Gato Félix tenga alguna en la bolsa…

@andreina

22 años del “Caracazo”

Parece increíble que hayan transcurrido 22 años desde el sacudón del 27 y 28 de febrero de 1989, sobre todo porque los sucesos están todavía vivos y respirando en la memoria colectiva de Venezuela.
Alza en los precios de la gasolina, alza en los servicios, alza en el costo de la vida y alza en la desesperación de un montón de gente que, sin líder y sin twitter, salió a la calle a gritar con la sangre hirviendo: “No me calo más esta vaina”.

Los testimonios de los caraqueños son impactantes: muchos vieron morir a sus familiares en sus propias casas, otros perdieron sus negocios y todos perdimos la capacidad de asombro. Pero el punto de convergencia es uno solo: la represión  por parte de las autoridades fue desproporcionada. Simplemente había ganas de echar plomo sin preguntar.
El dedo acusador apunta a dos nombres: Carlos Andrés Pérez – presidente para la época- y el General Ítalo del Valle Alliegro, ministro de la Defensa.

La cifra oficial ronda los 300 muertos, aunque otras fuentes extraoficiales hablan de 3 mil. Pero la verdad es que cualquiera de los dos números es terrible para una democracia.

Las investigaciones siguen pendientes y las preguntas intactas: ¿dónde están los desaparecidos?,  ¿a quienes pertenecen los cuerpos enterrados en las fosas comunes de La Peste? ¿Quién dio la orden? ¿Quién va a pagar por todo esto?  En ese proceso de investigación y reclamo,  hay que resaltar el trabajo de COFAVIC y su directora, Liliana Ortega, que tiene 22 años tratando de obtener justicia. Se han logrado indemnizaciones y un proceso de reconocimiento de cadáveres, pero aún no es suficiente.

Los familiares de esas víctimas, que se han sentado a conversar con nosotros, nos dicen con toda honestidad que la indemnización no alivia el espíritu. Que lo que realmente puede calmar la tristeza y la angustia es saber el PORQUÉ.

Por otra parte, si nos trasladamos al presente, es inevitable la comparación con lo que está sucediendo en Libia en este momento, donde Muanmar Al Gaddafi ha ordenado la represión sangrienta de las protestas de su propia gente. “El pueblo que no me quiere, no merece la vida” dice Gaddafi en una frase que quedará colgada para siempre en el museo de los dictadores.

Tampoco puedo evitar decir  que llama muchísimo la atención – por decir lo menos-  que el presidente Hugo Chávez se haya referido siempre al Caracazo como una masacre y, hoy en día, sea incapaz de poner esa etiqueta en la frente de su amigo Gaddafi y sus mil muertos en Libia. Carlos Andrés Pérez no era ningún santo, en eso estamos claritos, pero al lado del pana Muanmar, era un niño de pecho.

Hoy se conmemora otro año de la rebelión popular del 89  y – en teoría – debería condenarse  una vez más la represión a muerte. Lástima que se haga de un solo lado.

@andreina

PD: Los dejo con el trabajo que hicimos en ocasión de los 20 años del Caracazo, en 2009. Gracias por escuchar:

12 años de gobierno… y contando

Hace 12 años exactamente, un 2 de febrero de 1999, se juramentaba como presidente- más que un hombre – un anhelo colectivo de cambio.
Sin caer en etiquetas recalcitrantes como “40 años de podredumbre” o “puntofijismo”, es absolutamente cierto que el pueblo venezolano estaba cansado de la hegemonía bipartidista de Acción Democrática y Copei. Los sucesos del 27 de febrero de 1989, la corrupción de los últimos dirigentes y sobre todo, la exclusividad de poder de los llamados “cogollos” terminaron en una desesperada elección – a ciegas – de una nueva cara política.
Y digo “a ciegas” porque realmente en 1998 no sabíamos mucho de Hugo Chávez. Golpista en el 92, sí. Revolucionario y de espíritu rebelde, también. Pero… ¿buen gerente? ¿buen relacionista internacional?
Parecía no importar mucho el curriculum, aunque si hablamos con la verdad, en un país donde siempre se ha votado con las entrañas, nunca ha importado demasiado.

¿Qué estábamos esperando? ¿Un Mesías? Quizás. O tal vez revivir ese mito de que aquí en Venezuela lo que hace falta es “un militar que ponga orden”, como en los tiempo de Gómez.
Lo cierto es que Hugo Chávez, con su “por ahora“, estuvo en el momento idóneo para tomar esos deseos de cambio de Venezuela y hacer un nuevo caldo político que a la mayoría le parecía apetitoso. Una mayoría no solamente compuesta por el voto popular de las barriadas sino también por importantes sectores económicos y medios de comunicación poderosos.
Algunos dicen que si no hubiese sido Chavez, habría sido cualquier otro. Es posible… pero nunca lo sabremos.

Ricardo Sucre, el politólogo que nos acompaña en este trabajo, divide estos 12 años en varias etapas.
La primera se extiende desde 1999 hasta el 2002. Un período que podríamos bautizar como “consenso”, en donde las esperanzas de cambio se mantenían y el nuevo mandatario apenas empezaba a mostrar los dientes.
A finales de 2001 y principios de 2002, el descontento se vuelve masa en las calles. Se vuelve paro petrolero (que en un país monoproductor es una puñalada letal), se vuelve una Caracas inconforme que sale a reclamar la salida de Hugo Chávez de la silla presidencial y quiere decírselo en su cara en el propio Palacio de Miraflores.
Lo que sucedió ese 11 de abril podríamos discutirlo eternamente.
Siempre habrá confusión, versiones, gritos de los que no entendemos y silencio de los que saben la verdad. Lo que sí está clarito son los 19 muertos y las más de 100 personas heridas ese día. Lo que sí está clarito es que Hugo Chávez no cumplió con su promesa electoral en la que rezaba que si un grupo multitudinario le reclamaba su partida, él prefería irse antes que provocar un caos.
¿O será que sí se fue? Eso creímos todos al escuchar al General Lucas Rincón anunciando la renuncia del presidente Chávez, “la cual aceptó”. ¿Vacío de poder? ¿Golpe de estado? ¿Quién da más?

Aquí hablamos también de Pedro Carmona, presidente de la patronal Fedecámaras, quien fue líder del paro general y gozaba de gran popularidad, pero que parece enloquecido de poder en cuestión de segundos… ¿Autoproclamarse presidente de la república? ¿Disolver el Congreso? ¿Cambiarle el nombre al país de un plumazo?

Ricardo Sucre habla de un período de radicalización después del regreso de Chávez al poder aquel 14 de abril de 2002. Más recio, más intenso, más rojito.
Cierre de medios de comunicación, expropiaciones a dedo y un discurso de hierro contra sus adversarios: “Demoler“, “Pulverizar”, “Victoria de mierda“, “Pitiyanquis” y otras flores son moneda corriente desde esa fecha.

Algunos dicen que el presidente ha perdido popularidad. Yo me sumo a las palabras del director de la encuestadora Datanálisis, quien nos suelta esta imagen: “Chávez es como un gordo de 200 kilos que pierde 50. Es una rebaja importante, pero sigue siendo un tremendo gordo de 150 kilos”. Mejor comparación, imposible.

También intentamos hacer un análisis dicotómico señalando lo bueno y lo malo de estos 12 años y para finalizar – aprovechando la coincidencia de 12 y 12 – preguntamos en la calle si la gente votaría por Hugo Chávez en el 2012.

Un resumen al que seguramente le falta mucho, pero que se atreve a condensar 12 años en 6 minutos.
Gracias por escuchar.

@andreina

Entrevistados: Politólogo Ricardo Sucre – Venezolanos en las calles de Caracas

Chávez se estrena en Twitter

Vaya, la amenaza se ha cumplido.

Cuando los voceros del Partido Socialista Unido de Venezuela dijeron que el presidente venezolano iba a “tomar por asalto” las redes sociales, no estaban mintiendo. Hugo Chávez ha debutado en Twitter con un nick que le cae como anillo al dedo: @chavezcandanga.

Y la respuesta de los twitteros ha sido fascinante: en cuestión de 16 horas, @chavezcandanga ha sumado más de 63 mil seguidores con un solo tweet. De cualquiera de los dos lados, oposición y chavismo, todos quieren saber qué se le ocurre al presidente poner en Twitter.  Lástima que nos tenga un buen rato esperando por más intervenciones… Porque  hay que reconocerlo: estamos esperando candela pura de su parte.   Estamos esperando que odie al imperio, que se burle de Obama y que escriba en letras mayúsculas que si Santos gana, va a mandar tanques a Colombia.

Si se pone a decir que quiere a Venezuela y que va a invertir en luz y agua, nos decepcionaría. Ese no es nuestro Chávez. No, no, no. El nuestro es el guapo del barrio.

Me pregunto si los seguidores que ya nos sumamos a la lista (y los miles que vendrán) tendremos tendencias masoquistas. Quiero decir: ¿no es suficiente con tenerlo en cadena 5 horas, en la radio, la TV, la prensa, las vallas, las oficinas públicas, la prensa internacional y hasta en un afiche en la bodega de la esquina, para además seguirlo en Twitter?

Ya lo dijo Zapata: “Es que este pueblo venezolano, ahí donde usted lo ve, cómo aguanta!!!!”

La pregunta que muchos se hacen es si realmente es el presidente quien escribe. ¿O será un asistente? ¿Será Tania Díaz, nueva ministra de Comunicación?

Y otro misterio que nos da vueltas en la cabeza es a quién va a seguir Hugo Chávez…   ¿Seguirá a Alberto Federico Ravell?  ¿A Laureano Márquez?  ¿A Alejandro Sanz?
Por ahora, sigue solamente a cinco “twitteros”: PSUV, Tarek El Aissami, Diosdado Cabello, el Correo del Orinoco y las Reflexiones de Fidel Castro.

Venga, señor presidente, nútranos con sus tweets, que lo estamos esperando!!!